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Cuando pensamos en los paisajes de Sonora probablemente imaginamos saguaros, dunas y grandes extensiones de desierto. Pero al sur del estado existe un escenario que rompe un poco con esa imagen: una selva baja caducifolia que crece alrededor del río Yaqui.

A unos 27 kilómetros de Ciudad Obregón, cerca de la comunidad de Hornos, sobreviven áreas de este ecosistema que albergan árboles, aves, reptiles, mamíferos y hasta luciérnagas durante la temporada de lluvias.

Un rincón de Sonora que también comienza a convertirse en un espacio para conocer la naturaleza desde otra perspectiva.

Primero, ¿qué hace una selva en Sonora?

Aunque la palabra selva puede hacernos pensar inmediatamente en lugares húmedos y tropicales, no todas las selvas son iguales.

La selva baja caducifolia, también conocida como selva seca, está adaptada a largos periodos sin lluvia. Una de sus características más particulares es que buena parte de sus árboles pierde las hojas durante la temporada seca y vuelve a reverdecer con las lluvias.

En la cuenca del río Yaqui existen áreas con este tipo de vegetación. CONABIO reconoce la presencia de manchones aislados de selva baja caducifolia dentro de esta región hidrológica, además de vegetación riparia, matorral xerófilo, bosques y otros ecosistemas.

En el territorio yaqui también se ha documentado selva baja caducifolia en zonas como la Sierra del Bacatete.

El río hace posible un paisaje diferente

Una de las razones por las que esta zona resulta tan particular está precisamente en el agua.

En los alrededores del río, la combinación entre el ambiente semiárido y la disponibilidad de agua permite que aparezcan condiciones diferentes a las del desierto que domina buena parte del estado.

En estas áreas se encuentran árboles como amapas, copales y papelillos, además de diferentes especies de aves, reptiles, anfibios y mamíferos. Durante las lluvias aumenta también la presencia de insectos y otros organismos.

Es, en otras palabras, un punto donde distintos paisajes naturales de Sonora comienzan a encontrarse.

Y cuando llegan las lluvias, aparecen las luciérnagas

Hay una época del año en la que este paisaje guarda otra sorpresa.

Durante la temporada de lluvias, la humedad favorece la presencia de luciérnagas, creando un espectáculo natural que ha comenzado a atraer visitantes interesados en conocer la zona.

Pero las luciérnagas son solamente una parte de lo que puede observarse. En el área también se realizan actividades como senderismo, observación de aves, campamentos, observación de estrellas y recorridos de educación ambiental.

También existen recorridos guiados a pie y en kayak por el sistema ribereño del río Yaqui, con una duración aproximada de tres horas y acompañamiento de guías certificados.

Batwe Ania: conservar involucrando a la comunidad

En la comunidad de Hornos se desarrolla además Batwe Ania, un proyecto comunitario que busca establecer el primer parque natural de Cajeme.

Su nombre significa “Universo del Río” en lengua Yoeme Yaqui y la propuesta busca combinar conservación, educación ambiental, cultura y participación de la comunidad.

El proyecto reporta acciones como la rehabilitación de áreas verdes, reforestación, creación de un vivero comunitario, talleres gratuitos de etnobotánica y observación de aves, eventos culturales y murales relacionados con la biodiversidad y la cosmovisión yaqui. Actualmente también se trabaja mediante voluntariado en la creación de un sendero ecológico.

Conoce el proyecto Parque Batwe Ania

 

Conocerla también implica aprender a cuidarla

Que más personas descubran estos lugares puede ayudar a reconocer su valor, pero también plantea un reto: cómo visitarlos sin deteriorar aquello que los hace especiales.

La propuesta de turismo de naturaleza que se desarrolla en esta zona pone énfasis precisamente en recorridos responsables y en la educación ambiental. Los visitantes son acompañados por guías y reciben recomendaciones antes de iniciar las actividades.

Esto cobra especial importancia en un ecosistema que funciona como refugio para numerosas especies y donde las condiciones naturales pueden alterarse con la presencia humana.

Sonora es mucho más que desierto

Quizá lo más interesante de este rincón del río Yaqui es que nos obliga a mirar Sonora de otra manera.

En un mismo estado podemos encontrar dunas, desierto, sierras, playas, bosques y también pequeñas áreas de selva seca que sobreviven alrededor de una de las cuencas más importantes de la región.

Y a pocos kilómetros de Ciudad Obregón existe una oportunidad para conocer una de ellas.

Porque proteger la biodiversidad también comienza por algo muy sencillo: saber que existe.